La iniciativa beneficia directamente a comunidades rurales de Paymakis y Andahuaylas, donde la conservación de cultivos ancestrales cumple un rol clave frente al cambio climático y la seguridad alimentaria.
El material genético transferido permitirá a los agricultores reducir pérdidas por plagas y enfermedades, mejorar el rendimiento por hectárea y avanzar en la implementación de bancos comunitarios de semillas. Estas acciones buscan asegurar la preservación de variedades nativas y garantizar su disponibilidad para futuras campañas agrícolas, fortaleciendo la autonomía productiva de las comunidades.
Las papas nativas destacan por su alta capacidad de adaptación a condiciones adversas, su resistencia natural y su aporte a la fertilidad del suelo, al disminuir la necesidad de agroquímicos. Además, poseen elevados niveles de nutrientes y antioxidantes, lo que las convierte en un alimento estratégico para reforzar dietas saludables y sostenibles en zonas rurales.
De manera complementaria, se desarrollan capacitaciones técnicas orientadas al manejo de suelos, producción de semillas certificadas y control de plagas, consolidando un modelo de conservación in situ que combina conocimiento ancestral y prácticas sostenibles. Con ello, Apurímac reafirma su papel como territorio clave en la protección de la diversidad genética agrícola del país.












