Inseguridad alimentaria: el desafío logístico y estructural detrás del hambre
A pesar de su riqueza productiva, el país enfrenta un escenario crítico que compromete la seguridad nutricional de millones de familias. Según datos oficiales de la FAO al 2026, el 51.7% de la población peruana vive en inseguridad alimentaria, cifra que posiciona a la nación con el índice más alto de Sudamérica. Esta realidad responde a una ineficiencia en la cadena de recuperación y aprovechamiento de insumos, más que a una escasez de producción en el campo.
El Censo del Banco de Alimentos Perú (BAP) confirma que el obstáculo principal radica en las severas limitaciones operativas e infraestructurales que impiden trasladar los productos rescatados hacia las zonas vulnerables. Los hallazgos exponen brechas profundas en la red comunitaria. El 100% de las ollas comunes y el 99.4% de los comedores populares carecen de movilidad propia para recoger las donaciones, situación que evidencia un sistema de transporte incipiente en el ámbito social.
¿Cuáles son las principales fallas en la conservación de insumos?
La infraestructura de almacenamiento presenta deficiencias que perjudican la calidad de las donaciones. En Lima, el 23.3% de los comedores carece de equipos de refrigeración para resguardar alimentos perecibles de alto valor nutricional. A esta limitación se suman vías de acceso precarias que, en más de un tercio de los casos, dificultan los tiempos de entrega y rompen la cadena de frío.
«El Censo nos permite identificar que el desafío de fondo es la desconexión entre la disponibilidad del alimento y las familias vulnerables. No basta con rescatar productos; necesitamos construir una red logística mucho más robusta, contar con aliados que aporten mayor capacidad de transporte y conservación, y fortalecer las capacidades técnicas de nuestras organizaciones de base para que puedan aprovechar mejor los alimentos. Nuestra meta es integrar la infraestructura, la logística y la capacitación en una sola estrategia nacional que asegure que el alimento rescatado llegue de forma inmediata y segura a cada mesa», explica Daniela Osores, gerente general del Banco de Alimentos Perú.
¿En qué consiste la carrera «Kilómetros por la Alimentación»?
Bajo esta premisa, la organización presenta la tercera edición de la competencia deportiva «Kilómetros por la Alimentación», reprogramada para el 9 de agosto en el Pentagonito de San Borja. La iniciativa funciona como una herramienta de recaudación que busca convocar a 5,000 participantes en rutas de 5K y 10K para adultos, además de circuitos infantiles bajo un formato apto para mascotas.
Las inscripciones se encuentran abiertas en la plataforma Ticketmaster e incluyen un kit oficial para cada corredor. Cada cupo vendido contribuye a financiar las operaciones de rescate, evitando que la logística detenga la entrega de ayuda.
¿Qué alianzas sostienen la red de distribución comunitaria?
El trabajo operativo del Banco de Alimentos Perú beneficia mensualmente a más de 150,000 personas en situación de vulnerabilidad. Esta labor cuenta con el respaldo corporativo de marcas como Apuesta Total, Supermercados Peruanos, Alicorp, Tottus, Cargill, Procter & Gamble (P&G), Satélite +, Marina Emsal, Powerade, Nestlé, Fresqua, Complejo Agroindustrial Beta, Agroindustrial Huamaní y Running4Perú.
¿Cuál es el alcance institucional de la organización?
Fundado en 2014, el Banco de Alimentos Perú opera como una entidad privada sin fines de lucro enfocada en combatir el hambre y el desperdicio en 23 regiones del país. Su labor consiste en recuperar productos que perdieron valor comercial, pero mantienen condiciones aptas para el consumo humano, para distribuirlos en comedores populares, ollas comunes, albergues, asilos y colegios.












