La región Cajamarca avanza en su consolidación como un actor clave en el mercado internacional de fibra de vicuña, considerada una de las más finas y costosas del mundo. Tras haber exportado 40 kilogramos de esta valiosa fibra a Italia en 2024, la región proyecta duplicar su exportación a 80 kilogramos en 2025, logrando un impacto significativo en la economía de las comunidades altoandinas participantes.
Proyecto Vicuña: una apuesta económica y sostenible
El Proyecto Vicuña, impulsado por el Gobierno Regional de Cajamarca (Gore) desde 2022, abarca cuatro provincias: Celendín, Cajabamba, San Pablo y Cajamarca. Más de 450 familias son beneficiarias de esta iniciativa, que no solo se centra en la producción y exportación de fibra de vicuña, sino también en la preservación de este camélido sudamericano, declarado patrimonio de los países andinos.
En el primer año de implementación, se distribuyeron 1,000 ejemplares de vicuña provenientes de Ayacucho, ubicándolos en hábitats adecuados por encima de los 3,800 metros sobre el nivel del mar, donde las condiciones climáticas y de vegetación son propicias para su adaptación. Las comunidades beneficiarias, como Alto Perú, Llucho, Chochoguera y Ramoscucho, también reciben capacitación constante sobre el cuidado y manejo de las vicuñas.
Joel Veliz Campos, supervisor del proyecto, destacó que el proceso de esquila, conocido como “El Chaccu”, se realiza con estricta supervisión del Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor) para garantizar la calidad de la fibra y prevenir el tráfico ilegal. Este año, el Chaccu se llevará a cabo entre junio y julio, con la meta de alcanzar 80 kilogramos de fibra, valorizada en 300 dólares por kilogramo.
Distribución de ingresos y sostenibilidad
Los ingresos generados por la exportación de la fibra son distribuidos equitativamente entre las comunidades, de acuerdo a su producción. Para asegurar la sostenibilidad del proyecto, se han conformado comités locales de uso sustentable y la Asociación Regional de Criadores de Vicuñas de Cajamarca, que cuentan con guardabosques capacitados en control y vigilancia para proteger a las vicuñas de depredadores como los zorros.
Además, se promueve la investigación académica en torno a este proyecto, con la participación de estudiantes y tesistas de universidades como la Universidad Nacional de Cajamarca y la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, que han comenzado a desarrollar estudios para fortalecer el manejo sostenible del camélido.
Turismo rural comunitario: un enfoque innovador
El Proyecto Vicuña no solo busca impulsar la economía local a través de la exportación, sino también desarrollar el turismo rural comunitario como una actividad complementaria. En las lagunas de Alto Perú, los visitantes pueden disfrutar de paseos en bote, avistamiento de vicuñas y paisajes naturales únicos.
En la provincia de Cajabamba, los recursos turísticos como cascadas, lagunas y la presencia de vicuñas se están integrando en nuevas propuestas de desarrollo turístico. El supervisor del proyecto resaltó la necesidad de articular esfuerzos con los gobiernos locales para potenciar estas actividades y atraer a más visitantes a la región.
Con la vicuña como protagonista, Cajamarca suma este ícono natural a su ya reconocido árbol de la quina, reafirmando su importancia en el patrimonio cultural y natural del Perú. “Estamos haciendo un esfuerzo significativo para que la vicuña sea una alternativa económica viable y productiva para los pobladores de las zonas altoandinas”, subrayó Veliz.












