Las consecuencias de un incidente de ciberseguridad para una pequeña o mediana empresa sobrepasan el plano tecnológico y afectan la estabilidad financiera de la organización. En América Latina, las pérdidas económicas directas encabezan las secuelas reportadas por el 31% de las firmas vulneradas en el último año, seguidas por la interrupción de procesos del negocio en áreas como finanzas, recursos humanos o asuntos legales (27%) y la suspensión temporal de servicios para clientes en sitios web o tiendas virtuales (25%).
Los datos provienen de un informe realizado por la firma Kaspersky entre profesionales de TI y seguridad de pequeñas y medianas organizaciones regionales. Dentro de los eventos evaluados como más perjudiciales, el phishing ocupa el primer lugar con el 12% de las menciones, por delante del uso de credenciales débiles o robadas (9%) y las infecciones por ransomware (8%).
¿Qué información buscan los ciberdelincuentes al atacar una PyME?
Durante los incidentes de mayor impacto, el robo de información sensible fue el propósito principal perseguido por los atacantes. La extracción de credenciales financieras y documentos legales fue señalada por el 29% de los especialistas consultados en Latinoamérica.
Aparte del robo de archivos corporativos, el acceso no autorizado a datos personales de clientes y empleados representó el 27% de los casos. En tanto, el 25% de los encuestados identificó la alteración de la información como un objetivo central. Este escenario expone a las compañías a fraudes posteriores y a la pérdida de confianza de sus usuarios.
¿Cuáles son las áreas más afectadas por las brechas de seguridad?
Los ciberataques no impactan a un único departamento. Los equipos dedicados a la seguridad de TI registraron el mayor nivel de afectación (40%), seguidos por las áreas de contabilidad y finanzas (36%) y la división de TI general (35%).
La concentración del daño en estas dependencias compromete la infraestructura técnica y los recursos económicos indispensables para la continuidad operativa diaria.
“En una PyME, el impacto de un ciberataque puede escalar muy rápido porque la operación suele depender de equipos más pequeños, recursos tecnológicos compartidos y procesos estrechamente conectados. Si un atacante compromete credenciales o información sensible, el incidente puede pasar de un acceso inicial a detener procesos críticos, afectar las ventas o impedir la atención a clientes. Que las pérdidas económicas sean la principal consecuencia reportada en Latinoamérica confirma que la ciberseguridad tiene un impacto directo sobre la continuidad y la estabilidad financiera del negocio. Por eso, la prioridad debe ser reducir la superficie de ataque, limitar los accesos y contar con capacidades que permitan detectar, contener y recuperarse de un incidente antes de que sus efectos se extiendan al resto de la organización”, señala Andrea Fernández, Gerente General para la Región Sur de América Latina en Kaspersky.
¿Qué medidas están aplicando las empresas tras sufrir un ataque?
Frente al daño ocasionado, las organizaciones han modificado sus esquemas de protección. Un 30% de las PyMEs implementó un modelo Zero Trust o el Principio de Mínimo Privilegio (PoLP) para personal interno, socios y contratistas.
Asimismo, el 28% introdujo capacitaciones para sus equipos técnicos, mientras que un 27% actualizó sus políticas de contraseñas y reforzó la ejecución periódica de copias de respaldo.
¿Cómo pueden las PyMEs reducir el riesgo de ciberataques?
Para mitigar la exposición a amenazas digitales, los especialistas en protección corporativa recomiendan implementar cinco medidas esenciales:
- Controlar los accesos de red: Otorgar a cada usuario únicamente los permisos indispensables para su labor, revisar accesos de contratistas y aplicar contraseñas complejas.
- Garantizar la continuidad operativa: Identificar los activos críticos del negocio, generar copias de seguridad periódicas verificables y definir protocolos claros de respuesta ante incidentes.
- Adoptar soluciones escalables: Implementar plataformas integrales de protección de endpoints y detección de amenazas adaptadas a la escala de la empresa.
- Capacitar al personal: Formar continuamente a los empleados para reconocer maniobras de phishing y proteger sus credenciales de acceso.
- Evaluar los riesgos prioritarios: Utilizar herramientas de diagnóstico visual como el Cyber Risk Heatmap desarrollado por Kaspersky para identificar vulnerabilidades clave en menos de 10 minutos.










