El acceso al crédito y la capacitación empresarial se consolidan como los factores más decisivos para que un emprendimiento logre estabilizarse y crecer en Lima Metropolitana, de acuerdo con un estudio académico que analizó la realidad de cientos de negocios en sus primeras etapas.
La investigación, desarrollada por Joel Alderete Velita, director de la carrera de Administración y Emprendimiento de la Universidad San Ignacio de Loyola, junto con los docentes Carlos Manuel Rodríguez Matto y Ascención Tomas Alcalá Martínez, se basa en encuestas aplicadas a 375 emprendedores. El trabajo identifica que contar con recursos financieros suficientes permite superar barreras iniciales, invertir en activos clave y sostener operaciones en un mercado altamente competitivo.
Financiamiento: el gran cuello de botella
El estudio subraya que un ecosistema emprendedor sólido necesita diversas fuentes de financiamiento, desde préstamos privados hasta fondos públicos, capaces de acompañar cada fase del ciclo empresarial. Sin embargo, en Lima el acceso al crédito sigue siendo complejo por dos razones recurrentes: alto costo financiero y trámites burocráticos.
Pese a ello, los emprendimientos que logran financiarse tienden a mejorar su posicionamiento: generan mayor confianza, aumentan su capacidad de inversión y elevan sus probabilidades de atraer capital adicional. Además, el financiamiento facilita la inversión en innovación y en talento humano, dos componentes que elevan la productividad y aceleran la expansión.
Capacitación: el segundo pilar para crecer
El análisis también destaca que la formación empresarial es un factor determinante. Los emprendedores capacitados desarrollan mejores habilidades para gestionar riesgos, tomar decisiones estratégicas e incorporar mejoras en su producto o servicio. El resultado suele reflejarse en negocios más estables y sostenibles en el tiempo.
¿Y el apoyo institucional?
En contraste, el estudio señala que el apoyo institucional (programas públicos, incentivos formales u otros mecanismos) tendría un efecto directo limitado en la consolidación del negocio en el corto plazo. No obstante, sí aporta al fortalecimiento general del ecosistema emprendedor, especialmente cuando articula actores como incubadoras, aceleradoras y redes de soporte.
Recomendaciones para políticas públicas
A partir de los hallazgos, los autores plantean un reto claro: priorizar medidas que abaraten y agilicen el acceso al financiamiento, y fortalecer una capacitación de calidad, alineada con necesidades reales del mercado. También proponen revisar los programas de apoyo para que generen un impacto más efectivo y respondan mejor a lo que los emprendedores requieren para sostenerse y escalar.












