Los deepfakes se han convertido en una de las amenazas digitales más preocupantes de la era de la inteligencia artificial. Mediante algoritmos avanzados, esta tecnología permite crear videos, audios o imágenes falsos capaces de replicar voces, gestos y expresiones faciales con gran realismo, generando contenidos que aparentan ser auténticos aunque nunca hayan ocurrido.
Según el Data Threat Report 2026, elaborado por Thales, el 59 % de las organizaciones encuestadas a nivel global ha detectado ataques relacionados con deepfakes. Además, el 48 % afirma haber sufrido daños reputacionales debido a campañas de desinformación generadas con inteligencia artificial.
Nuevos riesgos para empresas y datos
El informe también advierte que la expansión de la IA dentro de las organizaciones está generando nuevos puntos de vulnerabilidad. Cerca del 61 % de las empresas señala que sus propias aplicaciones de inteligencia artificial ya han sido objetivo de ataques, principalmente con la intención de acceder a datos sensibles o manipular sistemas internos.
A esto se suma la dificultad para gestionar y proteger grandes volúmenes de información. Solo el 34 % de las organizaciones sabe exactamente dónde se almacenan todos sus datos y menos de la mitad puede clasificarlos correctamente. En entornos en la nube, apenas el 47 % de la información sensible se encuentra cifrada, lo que incrementa la exposición frente a intrusiones.
Ciberataques más sofisticados
Los ciberdelincuentes también están aprovechando herramientas de inteligencia artificial para perfeccionar sus métodos. El robo de credenciales sigue siendo la técnica más utilizada contra infraestructuras en la nube, reportada por el 67 % de las organizaciones afectadas.
A pesar de estos riesgos, la inversión en seguridad especializada aún es limitada: solo el 30 % de las empresas cuenta con presupuesto específico para proteger sistemas de IA, mientras muchas continúan utilizando soluciones diseñadas para entornos tecnológicos tradicionales.












