Especialistas advierten que cenar muy tarde o consumir alimentos pesados durante la noche puede afectar no solo la calidad del sueño, sino también el funcionamiento del metabolismo. Estos hábitos están relacionados con alteraciones hormonales que favorecen el aumento de peso y elevan el riesgo de desarrollar problemas como obesidad o diabetes.
Por ello, se recomienda evitar comidas abundantes después de las 8:00 p. m. en adultos y antes de las 7:00 p. m. en niños, especialmente alimentos altos en grasas o azúcares.
Dormir poco altera las señales de hambre
La falta de descanso influye directamente en las hormonas que regulan el apetito y la sensación de saciedad. Cuando una persona duerme menos de lo necesario, el organismo tiende a generar más sensación de hambre y menos control sobre el deseo de comer.
Además, el cansancio puede aumentar el consumo de alimentos por ansiedad o placer emocional, favoreciendo la preferencia por comidas calóricas durante la noche.
Pantallas y estrés también afectan el sueño
Otro de los factores que perjudican el descanso es el uso de pantallas antes de dormir. Reducir la exposición a celulares, computadoras o televisores al menos una hora antes de acostarse ayuda a disminuir la sobreestimulación del cerebro.
También se recomienda mantener horarios regulares de sueño, realizar actividad física y limitar el consumo de bebidas durante las últimas horas del día para evitar interrupciones nocturnas y mejorar la calidad del descanso.












