Practicar deporte es clave para el bienestar, pero hacerlo bajo temperaturas elevadas puede representar un peligro real para el organismo. Cuando el cuerpo se expone a calor intenso durante la actividad física, activa mecanismos para regular su temperatura que incrementan la carga sobre el sistema cardiovascular, pudiendo afectar el flujo sanguíneo y el funcionamiento del corazón.
Este estrés térmico puede desencadenar complicaciones como arritmias, infartos e incluso eventos más graves, especialmente si no se toman precauciones. Señales como mareos, visión borrosa o dolor en el pecho deben considerarse alertas inmediatas para detener la actividad.
Quiénes deben tener mayor cuidado
El riesgo es mayor en personas con condiciones previas como hipertensión, diabetes o antecedentes cardíacos, así como en adultos mayores. En estos casos, la combinación de esfuerzo físico y calor extremo puede agravar rápidamente el estado de salud.
Para reducir riesgos, se recomienda evitar hacer ejercicio entre las 10:00 a.m. y las 4:00 p.m., mantenerse bien hidratado, usar ropa ligera y permitir que el cuerpo se enfríe progresivamente después de la actividad. Ante cualquier emergencia, lo más importante es detener el ejercicio, enfriar el cuerpo y buscar atención médica lo antes posible.












