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El arte de cruzar puentes: la empatía como clave del relacionista público

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A menudo se dice que un relacionista público debe saber comunicar, dominar el arte de «qué decir». Sin embargo, opinar desde fuera es sencillo. La verdadera esencia de esta profesión reside en la capacidad de empatizar, de ponerse en el lugar del otro. Para mí, un principio fundamental es analizar cada situación desde múltiples perspectivas: dejar de ser relacionista público y convertirme en cliente, luego en periodista, y finalmente, en público objetivo.

Puede parecer complejo adoptar tres roles tan distintos, pero como bien dijo la Dra. Carol Kauffman, profesora adjunta de medicina en la Facultad de Medicina de Harvard: “Cruza el puente hacia donde está la otra persona, intenta ver el mundo desde su punto de vista y luego ayúdala a ver el tuyo”. Como comunicadores, y especialmente como profesionales de las relaciones públicas, debemos facilitar este cruce de caminos. Debemos ayudar a clientes, periodistas y público a entenderse mutuamente, generando una comunicación fluida donde cada parte comprenda y sienta la perspectiva del otro.

Ser relacionista público dista mucho de ser sencillo, cada día presenta nuevos desafíos, ninguno es igual al anterior. Experimentamos momentos de euforia, celebrando un logro frente a la computadora, y también momentos de frustración, ante lo que preferimos llamar «aprendizajes». ¿Quiénes son los verdaderos artífices de estas emociones?, por un lado, un cliente que felicita por una publicación exitosa, fruto de una buena gestión de prensa, ilumina nuestro día. Por otro, la tensa espera de una publicación, la ansiedad por la fecha de salida y la presión del cliente por obtener respuestas nos colocan en una posición incómoda, obligándonos a interrogar al periodista sobre el tema.

En definitiva, vivimos constantemente a ambos lados del puente. Luchamos con nuestras propias emociones, mientras gestionamos las de los demás. Un relacionista público nunca puede permanecer en una única posición, dependemos tanto de periodistas como de clientes, pero antes de ambos existe un público objetivo, que debemos comprender qué desea leer, escuchar o ver este público. Solo así podremos plantear una estrategia efectiva para nuestros clientes, sabiendo que la propuesta será de interés para el periodista y, por ende, para su audiencia.

Ser relacionista público no es fácil, implica vivir en un constante vaivén, en un mundo de cambio continuo, siempre conscientes de que nuestras palabras y acciones impactarán en múltiples esferas. Requiere, sobre todo, la capacidad de construir puentes y fomentar la comprensión mutua.

El Diario Salmón
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