El presidente del Gremio de la Pequeña Empresa de la Cámara de Comercio de Lima (CCL), Rodolfo Ojeda, advirtió que entre 70 mil y 90 mil micro y pequeñas empresas (mypes) podrían cerrar este año si no se toman medidas urgentes contra la inseguridad, la falta de crédito y la informalidad.
Aunque se espera un crecimiento del sector entre 5 % y 7 % en el segundo semestre, la recuperación sigue siendo desigual. Solo el 48 % de las mypes ha logrado alcanzar sus niveles de venta previos a la pandemia, mientras que más de la mitad continúa con ingresos reducidos.
Sectores como el comercio minorista y los servicios muestran cierta reactivación, pero actividades como el turismo receptivo, la manufactura no alimentaria y las mypes rurales permanecen rezagadas. A ello se suman problemas estructurales como el financiamiento limitado, tasas de interés elevadas y bajo nivel de digitalización.
El factor más crítico, según Ojeda, es la inseguridad. Un estudio del Videnza Instituto revela que el 80 % de pequeños negocios en Lima sufrió algún tipo de delito en el último año, incluyendo robos, estafas y extorsiones. Esta situación obliga a los emprendedores a destinar entre 8 % y 12 % de sus gastos operativos en seguridad, lo que compromete su sostenibilidad.
Ante este panorama, muchas mypes han reducido horarios o cerrado locales por temor a la delincuencia. La CCL plantea como alternativas una estrategia integral de seguridad en zonas comerciales, incentivos tributarios para instalar sistemas de videovigilancia y mecanismos ágiles de respuesta policial y judicial frente a extorsiones y robos.
El gremio exhortó al Gobierno a implementar acciones concretas para proteger a las mypes, que representan más del 99 % de las empresas del país y son clave en la generación de empleo y en la reactivación económica nacional.












