Giuseppe y Mario Lanzone salieron de La Punta con la sazón del chicharrón en la memoria y el mar como brújula. Años después, desde Estados Unidos, lograron lo impensado: posicionar su emprendimiento gastronómico, Peruvian Brothers, entre los más solicitados por instituciones como el Capitolio y gigantes como Amazon.
La historia se remonta a los días en que ofrecían comida a los yates desde la bahía. Giuseppe se fue por el remo, llegando a competir en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 y Londres 2012. Mario, por su parte, se convirtió en capitán de barco en Europa. Pero en 2012 decidieron volver a juntarse con una pregunta sencilla: “¿Qué extrañamos del Perú?” La respuesta fue inmediata: el pan con chicharrón, las empanadas de la esquina, el jugo de papaya y hasta la quinua que de niños rechazaban.
Con esa nostalgia decidieron crear un food truck que ofreciera sánguches peruanos con toques modernos. Su primer vehículo fue adaptado con ayuda de su madre, quien los convenció de apostar por un modelo de negocio sólido. Hoy cuentan con cuatro camiones repartidos en Washington D. C., un servicio de catering, una línea de salsa de rocoto artesanal y un restaurante con atención exclusiva al Capitolio.
Pero el reconocimiento no se queda ahí: Peruvian Brothers acaba de abrir en uno de los edificios de Amazon y ha sido distinguido con la certificación de Auténtica Cocina Peruana, avalada por la Universidad San Ignacio de Loyola y la Marca Perú. Esta distinción asegura que sus platos respetan ingredientes, técnicas y recetas tradicionales.
Atrás quedaron los días en que la lluvia cancelaba eventos y se quedaban con la comida sin saber qué hacer. Hoy, los Lanzone representan un caso de éxito basado en identidad, perseverancia y mucho picante.












