Con el inicio de la temporada seca en la Amazonía peruana, Madre de Dios ha intensificado sus esfuerzos para enfrentar los incendios forestales, fenómeno que representa una de las principales amenazas ambientales del país entre los meses de julio y octubre. Según alertó WWF Perú, estos siniestros no solo destruyen ecosistemas frágiles, sino que también ponen en riesgo la vida de personas y comunidades, al tiempo que agravan la crisis climática global por la emisión masiva de carbono.
Alarma ambiental en cifras
El 2024 marcó un año especialmente crítico: al menos 16 personas fallecieron y más de 3,000 hectáreas de bosques, áreas naturales protegidas y terrenos agrícolas fueron arrasadas por el fuego en 22 regiones del país, incluyendo Madre de Dios. En regiones vecinas como Cusco, se reportaron 78 incendios hasta la fecha, afectando más de 770 hectáreas, y Senamhi ha emitido alertas por riesgo extremo debido a las altas temperaturas, baja humedad y fuertes vientos.
Combatientes forestales: primera línea de defensa
Ante este panorama, 35 bomberos de las compañías B-70 Madre de Dios, B-141 Laberinto y B-228 Iberia culminaron el curso “Combatientes Forestales y Primera Respuesta en Trauma”, convirtiéndose en la primera promoción especializada en la región.
La capacitación, liderada por la Intendencia Nacional de Bomberos, el Cuerpo General de Bomberos Voluntarios del Perú y el Programa de Respuesta de Incendios Forestales (PRIF), combinó teoría virtual con sesiones prácticas supervisadas por expertos de Lima, Cusco y Junín. Las evaluaciones se realizaron en escenarios reales, lo que fortalece la preparación efectiva frente a emergencias.
WWF Perú promueve una respuesta integral
“Desde WWF Perú acompañamos este proceso porque proteger la Amazonía implica también fortalecer las capacidades humanas de quienes trabajan en primera línea”, indicó Edith Condori, vocera de la organización.
Además, señaló que WWF viene trabajando con el Sernanp en el diseño de proyectos de prevención y respuesta a incendios en áreas protegidas, promoviendo una estrategia de largo plazo que priorice tanto a la naturaleza como a las personas.
Un llamado a la acción colectiva
La organización subrayó que prevenir la pérdida de bosques requiere mucho más que reacción inmediata. Es necesario un trabajo interinstitucional, el compromiso de las comunidades locales y una visión sostenible que permita a la Amazonía seguir siendo un ecosistema resiliente y vital para el planeta.











