Aunque suele asociarse a adultos, la migraña también puede afectar a niños y adolescentes. Su aparición es menos frecuente en edades tempranas, pero tiende a incrementarse a partir de los 10 años, especialmente en mujeres. Este trastorno neurológico puede impactar su rendimiento escolar y bienestar si no se identifica a tiempo.
¿Cómo reconocer la migraña?
A diferencia de un dolor de cabeza común, la migraña presenta características específicas como dolor pulsátil de intensidad moderada a severa, localizado generalmente en la zona frontal, que puede durar desde 15 minutos o más y repetirse en el tiempo. Suele estar acompañada de síntomas como náuseas, vómitos, sensibilidad a la luz o al ruido, palidez y sudoración. Además, puede ser tan intensa que limita las actividades diarias del menor.
Señales de alerta
Es importante prestar atención cuando el dolor aumenta progresivamente, interrumpe el sueño o empeora con el esfuerzo físico. También se debe considerar el antecedente familiar, ya que en muchos casos existe una predisposición genética. Ante estos signos, se recomienda acudir a un especialista para una evaluación oportuna.
Prevención y cuidados
El manejo de la migraña infantil incluye no solo tratamiento médico, sino también hábitos saludables. Mantener una alimentación equilibrada, evitar ciertos alimentos desencadenantes, asegurar horas adecuadas de descanso, regular el uso de pantallas y promover un entorno emocional estable son medidas clave para reducir la frecuencia de los episodios y mejorar la calidad de vida del niño.












