En Perú, la investigación clínica avanza como un motor clave para el desarrollo de tratamientos innovadores. Según la Asociación Nacional de Laboratorios Farmacéuticos (ALAFARPE), esta actividad podría generar más de 50 millones de dólares anuales en inversión y crear alrededor de 1,500 empleos directos e indirectos, además, permite que más de 4,200 pacientes accedan a terapias avanzadas, principalmente en áreas como oncología, contribuyendo a mejorar su calidad de vida.
En este contexto, Roche Perú reunió a estudiantes universitarios de diferentes disciplinas para escucharlos. No se trató de una exposición tradicional ni de una presentación corporativa, la propuesta fue generar un espacio horizontal, donde las ideas circularan en ambas direcciones, reconociendo el valor de una generación que se forma en ciencia, pero que también cuestiona, propone y busca transformar.
La jornada, liderada por el área de ensayos clínicos de Roche, puso el foco en una idea central: la ciencia aplicada a la salud necesita más que médicos y laboratorios. Para hacer el cambio, se requiere del conocimiento y la colaboración de perfiles diversos como biólogos que entiendan los procesos celulares, ingenieros que diseñen tecnologías aplicadas, estadísticos que analicen datos clínicos, farmacéuticos que validen fórmulas, comunicadores científicos que acerquen los hallazgos a la sociedad, entre otros especialistas, ya que la investigación clínica es un esfuerzo conjunto.
Luisa García, gerente de Operaciones Clínicas de Roche Perú, señaló que el país cuenta con el talento necesario para liderar la investigación clínica desde distintas áreas. “Nuestro objetivo fue escuchar a los jóvenes universitarios y mostrarles que hacer ciencia en el país no es un desafío, sino una oportunidad real para construir un futuro con impacto. Queremos que sepan que no es necesario salir del país para desarrollar una carrera científica con propósito; aquí existen espacios para transformar vidas y aportar al avance de la salud. Más que entregar información, buscamos que se vayan con la convicción de que su voz cuenta y que, desde cualquier área, su aporte es fundamental.”
Los estudiantes no se limitaron a escuchar, fueron protagonistas activos del diálogo, compartiendo ideas, preguntas y propuestas concretas para acercar la ciencia a la sociedad. Se abordaron temas clave como el papel fundamental de los ensayos clínicos en el mundo entero y especialmente en el país, la urgencia de construir puentes sólidos entre los distintos sectores involucrados y la relevancia de fomentar la ética, la curiosidad y el compromiso en cada etapa de la formación profesional. Este espacio permitió visibilizar la importancia de que la ciencia trascienda los laboratorios y se convierta en un motor real de cambio social.
El cierre del evento fue una invitación clara y directa enfocada en romper barreras y trabajar unidos sin importar etiquetas o roles, ya que estudiantes, universidades, empresas y autoridades comparten un propósito común y urgente, impulsar una ciencia al servicio de la vida y para avanzar en esa misión, la clave está en escuchar, las diversas voces que conforman este ecosistema, porque solo así se puede construir un futuro científico inclusivo y transformador.












