El cuidado de la piel forma parte esencial de un estilo de vida saludable, especialmente ante el incremento de la radiación solar. La exposición prolongada al sol sin protección no solo provoca manchas y cambios en la pigmentación, sino que debilita la barrera cutánea y acelera el envejecimiento prematuro.
Como medida preventiva, se recomienda el uso diario de fotoprotector de amplio espectro con factor de protección solar (FPS) 50 o superior, aplicándolo 30 minutos antes de la exposición y reaplicándolo cada dos o tres horas. También es clave evitar el sol entre las 10 a. m. y 4 p. m., además de complementar la rutina con sombrero de ala ancha, ropa protectora y búsqueda de sombra.
Es importante vigilar cambios en lunares o lesiones nuevas que crezcan rápidamente, no cicatricen o presenten sangrado. Incorporar hábitos de fotoprotección en la rutina diaria no es solo una cuestión estética, sino una decisión de bienestar a largo plazo.












