A solo 10 días de la inauguración del nuevo Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, el megaproyecto de infraestructura aérea más importante del país atraviesa su fase final de implementación. Según informó Verónica Zambrano, presidenta ejecutiva de Ositrán, el terminal se encuentra en “marcha blanca”, un periodo de pruebas operativas que concluirá el 1 de junio.
Aunque la infraestructura ya está terminada, Ositrán ha identificado aspectos críticos que requieren mejoras urgentes para garantizar una operación eficiente y segura desde el primer día.
Faltan señalética y limpieza adecuada
Uno de los principales problemas observados es la deficiente señalización tanto en accesos vehiculares como en las rutas internas para los pasajeros. “Es importante que en un recinto tan grande como este se oriente adecuadamente a quienes ingresan. Hemos notado que aún falta señalética, lo que puede generar confusión”, declaró Zambrano en RPP.
Asimismo, advirtió que persisten deficiencias en limpieza y mantenimiento en algunas zonas del nuevo terminal, lo cual afecta la percepción de orden y seguridad de los usuarios.
Congestión vehicular preocupa a autoridades
Otro punto de preocupación es el tráfico intenso en la avenida Morales Duárez, principal vía de ingreso al aeropuerto. Aunque Ositrán no tiene competencia fuera del terminal, ya ha expresado su preocupación al Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), solicitando medidas urgentes. Hasta la fecha, no han recibido una respuesta oficial por parte del MTC sobre acciones concretas para descongestionar la zona.
Acceso peatonal sigue sin cronograma definido
Respecto al acceso peatonal, Zambrano informó que existe un proyecto de infraestructura vial que incluye un puente con viaducto y aceras, pero este no estaría listo antes del 2029. Esta situación deja en el aire la conectividad segura para peatones en el corto plazo.
Polémica por la Tarifa Unificada TUUA
Además, persiste la controversia en torno a la Tarifa Unificada de Uso Aeroportuario (TUUA), tras la presentación de un proyecto de ley que busca su eliminación. Zambrano defendió su permanencia, señalando que se trata de un “peaje necesario” para asegurar la operatividad del terminal y evitar impactos negativos en las inversiones y servicios aeroportuarios.












