La campaña escolar 2026 se ha convertido en un termómetro adelantado del pulso económico real. Más allá de los indicadores macro, el comportamiento de las micro y pequeñas empresas (mypes) muestra una señal clara: el regreso de la previsibilidad y del ánimo inversor en la base de la economía.
De acuerdo con un análisis publicado en el suplemento Económika del Diario El Peruano, las inversiones de las mypes en esta campaña ya alcanzan el 96% de la meta proyectada, un avance que supera ampliamente el 80% observado en periodos similares. Este resultado sugiere que la campaña escolar dejó de ser solo un pico estacional de consumo y pasó a ser una prueba de confianza: si la demanda responde ahora, el optimismo se sostiene para el resto del año fiscal.
Desembolsos por encima de lo previsto y demanda activa
Para José Antonio Muñiz, gerente de la División de Negocios de Mibanco, el escenario actual refleja un entorno “bajo control”, con variables clave —como la inflación— estabilizadas, lo que permite que el “instinto emprendedor” recupere su dinámica natural.
En enero, los desembolsos vinculados a los negocios llegaron a US$ 1,510 millones, superando la proyección inicial de US$ 1,450 millones. Para el ejecutivo, este excedente es una señal de demanda activa a nivel nacional, que incluso desafía lecturas de estancamiento.
El optimismo, explicó, no solo responde a consumo inmediato: está ligado a una percepción de estabilidad que invita a inversiones de mayor aliento, renovación de activos postergados y planes de expansión operativa.
Más prudencia: 61% prefiere capital propio
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es el cambio en la forma de financiarse. El 61% de los emprendedores prioriza capital propio para sostener la campaña, lo que evidencia una estrategia deliberada de desapalancamiento tras los años complejos de 2023 y 2024.
La lógica es clara: fortalecer caja, estabilizar balances y reducir exposición a la volatilidad financiera antes de incrementar de manera agresiva el endeudamiento externo. En otras palabras, el financiamiento ya no se busca por urgencia, sino como oportunidad estratégica.
Este comportamiento, según el análisis, revela una “microprudencia” que blinda al sector ante shocks externos, y marca una evolución en la gestión del riesgo por parte del microempresario.
Reinversión y salto hacia la consolidación
Muñiz sostuvo que la mejora en la situación económica de los negocios alcanzó su máximo histórico en términos de brecha positiva, un nivel que no se veía desde que se tiene registro del estudio de expectativas.
Esta percepción favorable se traduce en decisiones concretas: el 70% de empresas planea reinvertir excedentes en reposiciones de inventario y equipamiento tecnológico, lo que sugiere un tránsito de la etapa de supervivencia hacia una de consolidación operativa.
Además, se observa una mayor formalización táctica: negocios que buscan escalar condiciones para atender una demanda más exigente en calidad y servicio.
Meta de crecimiento y desafíos estructurales
El rendimiento proyectado apunta a crecer 14% frente al año pasado, lo que implicaría movilizar alrededor de US$ 2,850 millones en la economía. Para el sector, el objetivo se percibe alcanzable por el clima de confianza.
Sin embargo, el informe remarca dos factores que continúan presionando al ecosistema myperuano:
La inseguridad ciudadana, que impacta logística y costos operativos.
La competencia de precios por productos importados, especialmente desde China, que reduce márgenes de productores locales.
Muñiz advirtió que el impacto de la inseguridad ya se internaliza en los cálculos de riesgo del empresario, junto con costos logísticos incrementales y vulnerabilidad frente a extorsiones.
Moral de pago en niveles récord
Pese a las barreras, el indicador de cumplimiento de pagos se mantiene en niveles sobresalientes. El índice de “resolución cero” —empresarios que pagan puntualmente en el mes que corresponde— se ubica en 99% en los últimos seis meses, una señal de cartera sana y con capacidad de escalamiento.
En paralelo, se espera que el uso de líneas de crédito crezca 22%, hasta llegar a US$ 1,082 millones, con el fin de dinamizar inventarios y acompañar el ciclo de consumo.
Señales adicionales del estudio
Según Mibanco, 8 de cada 10 microempresas acompañan sus inversiones con seguros de protección, lo que evidencia mayor cultura preventiva.
La presión de precios por manufactura china se mantiene como el principal reto para la rentabilidad local.
El optimismo sobre la situación económica familiar y del negocio es liderado por la región Oriente (82%).
Una proporción importante de mypes combina capital propio con crédito del sistema financiero para sostener campañas, con un enfoque de mayor control de flujo de caja.
En suma, la campaña escolar 2026 está dejando un mensaje fuerte: el crecimiento no depende solo de esperar mejores condiciones, sino de construirlas desde la inversión y la gestión inteligente. El avance de las mypes —con mayor disciplina financiera y expectativas al alza— aparece como uno de los mejores indicadores adelantados de una recuperación que empieza a consolidarse en la calle y en los balances.












