El Perú enfrenta un reto monumental: cerrar la brecha de acceso al agua potable y saneamiento. Según Mauro Gutiérrez, presidente ejecutivo de la Superintendencia Nacional de Servicios de Saneamiento (Sunass), el país necesita una inversión aproximada de S/ 120,000 millones para garantizar estos servicios básicos a toda la población.
Durante su intervención en el foro ¿Cómo acelerar la inversión en saneamiento para el cierre de brecha?, Gutiérrez subrayó que el déficit de infraestructura en este sector no solo afecta la calidad de vida de millones de peruanos, sino que compromete su dignidad, salud y desarrollo.
Un problema de larga data
Actualmente, más de 3 millones de peruanos carecen de acceso a agua potable, de los cuales más de la mitad reside en zonas urbanas. Este panorama se agrava al considerar que, con los recursos actuales —unos S/ 800 millones anuales financiados por tarifas—, el país tardaría 150 años en cerrar esta brecha, siempre y cuando no haya crecimiento poblacional y los proyectos se ejecuten al 100%.
“La magnitud del problema exige soluciones inmediatas y sostenibles. No podemos esperar un siglo y medio para asegurar servicios básicos que son esenciales para la dignidad humana”, enfatizó Gutiérrez.
Avances y limitaciones
En las últimas décadas, se ha logrado mejorar la continuidad del servicio de agua potable, incrementándose de 5 a más de 10 horas diarias en promedio. Además, empresas prestadoras como Sedapal han demostrado ser capaces de generar utilidades sostenibles. Sin embargo, los avances aún son insuficientes frente a la magnitud del desafío.
Según el último reporte de inversiones de la Sunass (junio de 2024), solo siete empresas prestadoras, como Sedapal, EPS Tacna, y Sedalib, están calificadas con desempeño “Bueno” o “Muy bueno” en la ejecución de inversiones. Esto evidencia la necesidad de fortalecer la capacidad de gestión y planificación en el sector.
Hacia una solución integral
Para acelerar el cierre de brechas, la Sunass hace un llamado a la colaboración entre el sector público, privado y la sociedad civil. Entre las prioridades identificadas están:
Identificar y eliminar cuellos de botella en la ejecución de proyectos.
Mejorar la planificación y priorización de inversiones.
Garantizar que cada sol invertido tenga un impacto directo en las comunidades más necesitadas.
“Es el momento de construir soluciones conjuntas. Solo trabajando como un equipo, con enfoques claros y estratégicos, podremos enfrentar esta crisis y garantizar que el agua y el saneamiento dejen de ser un privilegio para convertirse en un derecho para todos los peruanos”, destacó Gutiérrez.











