En el evento Peru Day del PDAC 2025, celebrado en Toronto, Canadá, el ministro de Energía y Minas, Jorge Montero Cornejo, resaltó la creciente adopción del agua de mar en las operaciones mineras peruanas como una estrategia clave para la sostenibilidad del sector.
Minería responsable y el uso de agua de mar
Montero Cornejo informó que actualmente cuatro empresas mineras en Ica y Piura han implementado el uso de agua de mar en sus operaciones, mientras que tres grandes proyectos -Tía María y Pampa de Pongo (Arequipa), y Los Calatos (Moquegua)- han proyectado incorporar esta práctica antes del 2030. Esta medida responde a las preocupaciones de comunidades, autoridades y sectores opositores, demostrando que la minería puede coexistir con otras actividades productivas sin comprometer el recurso hídrico dulce.
El ministro subrayó la necesidad de invertir en tecnologías de desalinización para potenciar el aprovechamiento del agua de mar y desmitificar consignas como «agua sí, oro no», que han sido utilizadas para obstaculizar el desarrollo de proyectos mineros.
Innovación en la gestión de relaves
Durante su exposición «Minería en Perú: Una nueva visión», Montero Cornejo también abordó la modernización en la gestión de relaves mediante tecnologías innovadoras que permiten reducir costos y optimizar recursos. Señaló que existen alrededor de 300 relaveras con potencial económico, como el caso de Quiulacocha, en Cerro de Pasco, donde podrían recuperarse materiales valiosos.
El futuro de la metalurgia y la pequeña minería
Otro de los temas abordados fue la reactivación del sector metalúrgico gracias a la diversidad de minerales estratégicos presentes en los concentrados polimetálicos y de cobre. En este contexto, destacó el papel del Complejo Metalúrgico de La Oroya, que en su momento generó más de 32 productos y subproductos clave para la industria global.
Finalmente, el titular del Minem anunció avances en la elaboración del proyecto de Ley de la Pequeña Minería y Minería Artesanal (Ley MAPE), enfatizando la necesidad de realizar ajustes y otorgar incentivos como inclusión financiera, asistencia técnica y mecanismos de trazabilidad del oro, con el fin de promover la formalización de los mineros artesanales.











